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Jul 14

El juego no se va de vacaciones

La campaña “Un juguete una ilusión” inicia la selección de juguetes que serán comprados para enviar como donación a proyectos de infancia de todo el mundo.

El Observatorio del Juego Infantil alerta: “Pedimos a los niños y niñas que apaguen las pantallas, pero cada verano les ofrecemos menos espacios donde jugar”

  • El calor extremo, la falta de espacios adaptados y el cierre de espacios públicos reducen las oportunidades de juego durante las vacaciones, precisamente cuando los niños y niñas disponen de más tiempo libre.

Cada verano se repite el mismo debate: los niños y las niñas pasan demasiado tiempo delante de las pantallas. Cada vez las familias son más conscientes de los riesgos que entraña y de la importancia del juego en la infancia, pero el Observatorio del Juego Infantil plantea una pregunta que rara vez forma parte de la conversación: ¿Dónde pueden jugar realmente los niños y niñas durante el verano?

Las altas temperaturas, la escasez de espacios infantiles adaptados en muchos parques infantiles, el cierre de patios escolares y de otros espacios públicos o la falta de alternativas accesibles para la familia hacen que, durante buena parte del día, jugar al aire libre resulte prácticamente imposible en muchas cuidades y pueblos españoles.

“Nos preocupa que la soledad insista, con razón, en la necesidad de reducir el tiempo de pantalla, pero apenas se hable de las oportunidades reales de juego que estamos ofreciendo a los niños y niñas durante los meses de verano”, señalan los expertos del Observatorio del Juego Infantil.

La reflexión surge tras recibir numerosos testimonios de familias que describen situaciones cada vez más habituales. Uno de ellos llegaba esta misma semana desde Barcelona. Un padre explicaba que, tras recorrer distintos parques de su barrio con su hijo de un año, apenas encontró un pequeño espacio con sombra donde pudiera jugar sin exponerse a temperaturas excesivas. Incluso allí, un sencillo juego con una pelota de espuma terminó siendo motivo de conflicto porque las pelotas están prohibidas en algunos parques.

“Más allá del caso concreto, este mensaje refleja una realidad compartida por muchas familias: encontrar un lugar adecuado para que los niños y niñas jueguen durante determinadas horas de verano se está convirtiendo en una auténtica carrera de obstáculos” explica el Observatorio.

 

El juego también necesita espacios

La evidencia científica lleva años demostrando que el juego es mucho más que una forma de entretenimiento. Jugar favorece el desarrollo cognitivo, emocional, social y físico de los niños y las niñas, mejora su creatividad, fortalece las relaciones familiares y contribuye a su bienestar mental.

Sin embargo, durante el verano se produce una paradoja: precisamente cuando los niños y niñas disponen de más tiempo libre para jugar y el buen tiempo invita al juego al aire libre, las oportunidades para hacerlo disminuyen considerablemente.

Porque el verano no entiende de playa o montaña. Las horas centrales del día convierten muchos parques infantiles en espacios prácticamente inutilizables por las altas temperaturas. A ello se suma que numerosos patios escolares permanecen cerrados durante las vacaciones, las actividades organizadas no siempre son accesibles para todas las familias y muchas ludotecas reducen su actividad en estos meses.

“No podemos limitarnos a pedir menos pantallas si no garantizamos alternativas reales de juego”, recuerda el Observatorio. “El juego no desaparece en verano; lo que desaparecen, en demasiadas ocasiones, son los espacios donde hacerlo posible”.

 

El juego también debe adaptarse al cambio climático

El Observatorio considera que el debate sobre el derecho al juego debe incorporarse también a las políticas de adaptación al cambio climático.

Medidas como incrementar las zonas de sombra en los parques infantiles, más zonas verdes, dotar de fuentes y espacios para juegos de agua, abrir patios escolares durante las vacaciones, ampliar la red de refugios climáticos pensados también para la infancia o diseñar espacios públicos más confortables para el juego supondrían actuaciones de bajo coste y un importante beneficio para las familias.

“Una cuidad pensada para la infancia no solo crea espacios para el juego; también garantiza que puedan utilizarse durante todo el año” subraya el Observatorio.

 

“El juego no se va de vacaciones”

Con este mensaje, el Observatorio del Juego Infantil quiere abrir un debate social sobre la necesidad de proteger el derecho al juego también durante el verano.

Porque el problema real no es únicamente que los niños y niñas utilicen más pantallas cuando llegan las vacaciones. La verdadera pregunta es si, como sociedad, estamos ofreciendo suficientes alternativas para que puedan hacer aquello que mejor saben hacer y más necesitan: Jugar.